CRÓNIX

Bueno, les llamaré Crónix, a los relatos cortos que tiendan a alguna idea poco convencional para este plano existencial, la mayoría de los Crónix se componen de tres párrafos, ahora bien, si llega a más de cuatro párrafos ya no es un Crónix, aquí unos cuantos ejemplos:

PRIMER PASO

Ray se levantó, y se dirigió hacia su automóvil, se sentía mareado y confuso, no sabía exactamente en qué lugar se encontraba, pero sabía, por el aspecto de su ropa, que había estado en algún lugar con personas muy distinguidas, abrió la puerta y entró en su auto, cerró las mismas pero abrió la ventana de la puerta del conductor.

            A la mañana siguiente se sintió apto para manejar y fue lo más rápido que pudo hacia su casa, reconocía esas calles, sabía a dónde debía ir, pero no sabía qué se encontraría en ese lugar, ni qué personas lo recibirían, escuchaba una movida canción sobre el rock & roll y algo fuera de control, llegó al lugar indicado como su casa, y al bajar, justo en el primer paso que dio, supo, tardíamente, que había caído en una trampa, esa no era su casa, ese no era su tiempo, ese no era su cuerpo, y esa no era su vida.

EL PROBLEMA

Rosa lavaba afanosamente la camisa de su marido manchada de sangre, pero no sangre de él, sangre de ella, la última golpiza había sido grandiosa, muy agresiva y bastante salvaje, mas ya no se repetiría, de eso, ella ya estaba segura.

            A la mañana siguiente, preparó el café justo como lo había convenido, le dotó de una dosis de somnífero, y se lo llevó a su marido, quién tenía un aire de rencor aún hacía ella, la miraba fijamente y se descubría un inmenso odio en él, no le importaba demostrarlo por la calle ni le importaba nada, él sólo sabía que la odiaba.

            Dos meses después, por fin Rigoberto entendía todo, no era el responsable de la muerte de Rosa, pero si había sido el culpable, si no la hubiera golpeado con tanta saña, probablemente ella hubiera seguido siendo la criada que siempre había sido, pero para su desgracia, él siempre supo que ella tenía algo de maldad dentro, lo supo desde el momento en que él le recriminó la muerte de su hijo y le dio la primera golpiza, en ese instante ella dejó de ser asesina de otros para volverse asesina de ella.

            Un suicidio siempre es un suicidio.

 

DE VUELTA A ESPAÑA

Nadie debía decirle a Edgar cómo vivir, él sabía todo lo que necesitaba saber, él sabía todo lo que no necesitaba saber, era una persona que sabía todo lo que tenía que saber, así que cuando se fue en esa caravana española nadie le dijo algo, en el fondo sabían que él sabía lo que iba  a hacer, y a su vez, sabían que nunca lo volverían a ver, puesto que era una caravana fantasma, y él al poder subir a ella, era sinónimo de que estaba muerto, cuando entraron a su despacho a la mañana siguiente lo encontraron muerto con un documento en donde se leía que había viajado anteriormente a España, pero había olvidado cuidar de un árbol que había plantado, el árbol había sido cortado y él tenía que reunirse con su árbol para cuidarlo.

            Una promesa siempre es una promesa, y si se cumple, todas las bendiciones de ella se harán, excepto la reencarnación, y Edgar lo sabía.

 

TRANSMUTACIONES GENÉTICAS

Laura entró al bosque lleno de niebla, y vio a un zorro que la miraba fijamente, ella le habló y él se acercó, poco a poco, con pasos tímidos, en su mirada se veía miedo, ignorancia, desconfianza y maldad, todo junto en un mismo ser, como la cara de cualquier humano.

“No te haré daño”, le dijo ella al zorro, éste se quito un pelito del bigote y se lo metió a la niña en el ojo, “ahora puedo ver tu pasado, siento tanto que te haya matado” le dijo Laura mientras gruesas lágrimas resbalaban de sus ojos, el zorro seguía  mirándola con ese aire de animal preso que tienen los condenados a muerte, el zorro se quitó un poco de piel y se lo ofreció a la niña para que secara sus lágrimas, ella lo aceptó y después de un momento se tendió en el suelo, se quitó la ropa y le dijo “Hazme lo que merezco, no lo que quieras, porque de lo contrario volveremos a encontrarnos y nuevamente no tendré piedad de ti”, y fue así como una niña murió en el bosque, un zorro fue asesinado, y la justicia nuevamente fue erradicada.

 

EL FANTASMA EN LA RANA

En el pueblo de Brujas, había una persona dedicada a la venta de dulces, un día en la noche se encontró a una rana color tarde, puesto que era medio día, pudo ver que cada que la rana se inflaba se veía una cara de mujer, el tendedero entendió dos cosas: no era una rana, era un sapo, y que estaba embrujada, la verdad era que ni una ni otra, solamente el tendedero estaba loco, y se pudo comprobar cuando a los dos días de ver a la rana exorcizó su tienda y se metió un tiro en los ojos tratando de matar el fantasma de una mosca.

Y bueno, estos Crónix datan del 3 de febrero del presente año (2014) 😉 anímense a escribir sus Crónix en los comentarios 😀

SOBRE “ALGO QUE SE ESPERA Y SUCEDE, ALGO QUE NO SE ESPERA Y SUCEDE”

19 de julio de 2014

Explicaciones:

La espontaneidad es algo que a la gente no le gusta que pase, si se trata de algo malo, sin embargo, vivimos en un mundo en que lo espontaneo es el nuevo modo de vida, las prisas se han apoderado de toda la existencia de las personas, y cuando alguien se pone en el papel de los personajes, cree que es imposible que algo acabe tan de repente, podrán creer que se me acabó la imaginación o algo así y que por eso acabé la historia de forma dramática en exceso, y con sucesos que no tienen explicación ni nada por el estilo, pero toda esta historia es una metáfora, recientemente, se ha dado continuidad a una guerra (no ha iniciado una guerra, nunca ha terminado, existe en forma de cenizas y basta una chispa para que vuelva a arder), no diré el país, porque el país es lo que menos me interesa, esta historia habla, en primer lugar, por la fortuna de encontrar el amor cuando se es joven, pero a su vez, de las mentiras que se dicen para llegar a él, es un juego social el que ambos, tanto Lauren con Gerardo jugaban, habla de la mentira que se siembra diariamente en las relaciones, finalmente, el acto final, refleja que esa historia pudo estar existiendo con su infinidad de variantes en aquellos países donde de repente una guerra revive, se revitaliza, como si el monstruo de la muerte se hubiera dormido para despertar después, revitalizado, miles de personas mueren sin explicación, otras más simplemente no quieren saber nada, pero no son lo suficientemente valientes como para esperar el final de la película, el suicidio, la desesperación, el horror, el temor, el dolor, todos esos sentimientos (por decirle de algún modo) pueden suceder en un momento de locura, cuando la locura ocupa los cuerpos de las personas, nada es demasiado, hay gente que no sólo se saca los ojos, se corta los labios, se cosen los ojos, o a otras personas, ningún acto de los que realizaron Gerardo y Lauren es sorprendente, una vez conoces demasiado de la raza humana, tal vez, más de lo que quisieras conocer, piensa en que en cualquier momento una bomba cae en un lugar que conoces, y ves aviones comenzar a pasar sobre tú casa, la destrucción es algo espontáneo para los inocentes, esta historia tiene este final porque quiero reflejar que cuando se está en medio de la muerte, todo cambia, ya no se tiene la misma conciencia de “es imposible que el reloj empiece a girar al revés”, cuando el horror te alcanza la realidad empieza a perder sentido, y todo es creíble, y todo es tan triste…

En memoria de todas aquellas personas que vieron el cielo incendiarse de repente, que sintieron los gases quemar sus cuerpos, tanto por dentro como por fuera, que vieron su mundo reducido a cenizas, a todas aquellas personas que perdieron la coherencia a causa de los traumas de guerra, a todas aquellas personas que por desgracia, vivirán (o incluso, viviremos), de estos sucesos en algún momento de su vida, tal vez mañana, pasado, o al siguiente parpadeo tuyo después de leer esto.

“NO MÁS GUERRA, SÉ QUE ES IMPOSIBLE, PERO QUE PELEEN, LOS QUE TENGAN QUE PELEAR, CONTRA LOS QUE TENGAN QUE PELEAR, DEJAR DE USAR JUGUETES HUMANOS PARA HACER ESO POSIBLE”

-En memoria de todas aquellas personas que no esperaban a la muerte, pero que ella fue por ellas, y aquellas que la fueron a buscar, un poco de comprensión.

ALGO QUE SE ESPERA Y SUCEDE, ALGO QUE NO SE ESPERA Y SUCEDE (III) SEGUNDO FINAL

-Así soy yo Gerardo, no siempre puedes esperar normalidad en mí, me encanta disfrutar la vida y sentirla al máximo, lo único que no me gustaría vivir sería el fin del mundo ja ja, ¿y sabes?, no creo que pase en un buen rato

-Aquí, noticias Tío Tony, una muchachita de repente deja de creer en el fin del mundo a la vuelta de la esquina, seguiremos con el reporte

Y mientras ellos se divertían, platicando en esa banquita en donde otras personas ya habían contado mil y un historias, empezado cientos de peleas, entre otras cosas, las nubes comenzaban a empezar a tronar de una forma tranquila, truenos lejanos, rayos invisibles, una suave brisa comenzó a caer sobre sus rostros, y posteriormente, sobre sus cuerpos, era una brisa fina, que no molestaba para nada, así que se quedaron otro rato sentados, cuando empezaron a caer gotas más gruesas, por primera vez, Gerardo tomó la decisión, de invitarla algún lugar, más cómodo.

-¿No quieres ir a ese café?, se ve muy coqueto y además, ahí no nos mojaríamos.

-Claro, me parece buena idea, ahí se nos pasará el tiempo más rápido, pero creo que valdrá la pena el recuerdo.

Se tomaron de la mano, y se encaminaron hacía el café, el cual estaba frente al parque, cuando entraron, se alegraron de ver poca gente, además de un ambiente tranquilo, en la rockola sonaban éxitos de los sesenta, el lugar era por demás, empalagoso, mucho color rosa, y olor a pasteles y a galletitas conformaban un ambiente por demás, propicio para una conversación de chicas, pero en esta ocasión no sería así, se encontraba un chico y una chica, ambos, con sentimientos dentro, tanto de uno para el otro, ocuparon una mesa, y una mesera se les acercó:

-¿Desean algo en específico o quieren que les traiga la carta?

-¿Alguna vez has comido aquí Gerardo?

-Una vez vine con mi familia, me encantó el café Groumie y el pastel Caracao

-¡Oh sí!, ¡son especialidades de la casa!

-En ese caso, que sean dos por favor

-Claro señorita, en un momento los traigo

Y justo en ese momento, cuando Lauren sonreía, fue que Gerardo se dio cuenta, de lo atractiva que era con el cabello humedecido, con esa sonrisa en los labios, y los labios, sus labios, de un color piel normal, era claro que no estaban pintados, sin embargo, ese toque de descuido (o, tal vez, sólo un toque sin algo especial), la hacían ver, extrañamente, niña y adulta, dos momentos de la vida, en un mismo instante, era algo fugaz, era algo casi imperceptible, pero bastante reconfortante, la vida se unía en una sola dirección: su belleza.

-Y dime, ¿en qué piensas?

Instantes después de esa prodigiosa epifanía, Gerardo volvió a la realidad, y se dio cuenta de que podía interactuar con ella, y que esos, serían, sin lugar a dudas, pasara lo que pasara ese día, unos de los mejores momentos de su vida.

-Nada, estaba recordando aquella vez que vine con mis padres, fue por mi cumpleaños…

-¿En serio?, ¿y qué tal te la pasaste?

-No tan bien como en estos pequeños instantes

-Eres una ternurita… eres un tierno -le dijo mientras le jalaba su tierno cachete, con su delicada mano, sin lugar a dudas, una unión perfecta de inocencia

-No soy tierno, soy realista, si quieres alguien que te baje de las nubes, ese soy yo

-Yo siento que es todo lo contrario

Ese era el momento

Ese era el momento, en el que Lauren se fue acercando poco a poco a la cara de Gerardo, estando, uno frente al otro, era lo más cómodo, Gerardo comenzó a acercarse, ella, empezó a percibir el olor del desodorante de él, era un olor a chocolate bastante antojable, mientras percibía un ligero olor a perfume de caballero, pero aún de niño en cierta medida, a su vez, olió su cabello, el aroma de quien se baña horas antes de una cita, y el olor del jabón que utilizó al bañarse, un olor dulce, pero no empalagoso, tenue, pero no imperceptible; mientras él, comenzaba a percibir el aroma femenino, el aroma tantas veces deseado, un aroma hermoso, que le recordaba los campos de fresas, los campos de rosas, un sinfín de imágenes coloridas agolparon su mente, el olor del cabello de ella era similar al olor que expedía de su cuerpo, probablemente, era un jabón y un Shampoo de la misma marca, pero eso era lo de menos, percibió un coqueto olor a anti-transpirante, y además, un olor dulce, de flores, de fresas, de todo aquello que quisieras, procedía de sus hombros, de su cuello, de su pecho escaba el aroma que incita al amor, a la pasión, pero estar demasiado cerca, es estar demasiado lejos, unas miradas intensas, miradas en las que no se podía decir nada, porque no había nada que decirse, miradas que se juntaban para desvanecerse al cerrar los ojos y sentir los labios, ese nervioso jugueteo que procede del primer beso, y aún más, de dos primeros besos, la pasión infantil del amor, esos recuerdos que siempre volverían, tanto para el uno, como para el otro, sin embargo, pensar demasiado, también es malo.

-Aquí están los cafés Groumie y los pasteles Caracao, ¿necesitan algo más?

-No señorita muchas gracias

-De nada joven

-¡Qué bonitos se ven!, ¡vamos a comer! -lo dijo Lauren, mientras sentía la incomodidad del momento sobre ella, mientras sentía la frustración máxima, y mientras se preguntaba, qué estaría pensando Gerardo, que de modo recíproco, se hacía la misma pregunta pero con respecto a ella

-Vaya que siguen igual de sabrosos que la otra vez que vine, una delicia, como tu aroma

Siendo ese el primer comentario que sonrojara a Lauren, y que fuera tan potente, como para desviarle la mirada, lo bastante como para que la mesera que los había atendido, comenzara a imaginarse una historia de amor, y pensara en que llegando a su casa, la escribiría, pero como todos, difícilmente se escribe una historia surgida en un restaurante, o por lo menos, en ese momento.

-Bueno, no te mentiré, tu no hueles mal

-¿Te sentiste Scooby-Doo?

-Ja ja ja ja, ¡tontito! -y ese comentario fue el que salvó la situación tan comprometedora, y el tiempo afuera pasaba, al igual que los espectros de la gente innecesaria que huía con desesperación de la lluvia, el cielo dejaba de ser gris, comenzaba a ser azul, el sol había muerto, en el ojo del sol, donde todo surgió, aún había luz suficiente para otra noche con la luna.

-¿A dónde vamos a ir cuando acabemos esto?

-Lo más probable es que ya sea tarde y tenga que volver a casa, yo no quisiera, pero es necesario

-Yo tampoco quisiera -dijo Lauren mientras bajaba un poco la vista

-Oh pero, lo bueno es que nos vemos el lunes

-El lunes no iré a clases, tengo cita con el doctor para que me revise mis dientes, últimamente me han dolido…

-¡Y estás comiendo cosas dulces!, ¿por qué no me dijiste?, hubiéramos pedido algo más sano…

-Amiguito, la vida se debe disfrutar, si voy a ir al doctor, ¿qué más da comer algo dulce?, y qué mejor, ¡a lo mejor mi último pastelito en mucho tiempo y con mi mejor amigo!, eso es motivo suficiente para no sentirme culpable, además, está muy delicioso, y no me ha dolido nada

-Wow, eres perfecta… -obviamente fue un susurro, imperceptible para Lauren, pero aún así, ella se sentía en cierta medida mal, le dolían los dientes, le dolían de sobremanera, su madre le había prohibido comer cosas dulces, de hecho, llevaba verdura picada y pelada en un traste, probablemente iría a dejar a Gerardo a su casa, y durante la vuelta a su casa se acabaría esa verdura, a fin de cuentas, ambos se habían mentido y causado felicidad, ¿tan mala es la mentira?, ¿es justo que no exista para dar felicidad por no ser tangible?, después habría tiempo para la meditación…

La comida siguió su curso tranquilo, platicaron otro rato, pagaron la cuenta (como buenos amigos), y salieron a la calle, el cielo era un azul rey bastante fuerte, era contrastante con las pocas nubes grises que quedaban en el cielo, el cielo se había despejado, y ahora, se mostraba, oscuro, como el mar, y la luna, en la quietud de la noche, estaba en cuarto menguante, bien podría parecer la aleta de un tiburón y su obvio reflejo.

-¿A dónde vamos ahora?

-Ven, te llevaré a un lugar, que tú, harás mágico…

Lauren tomó de la mano a Gerardo y metiéndose al parque, subieron a una colina, lo suficientemente alta, como para ver una buena parte de la ciudad, y además el reloj de la plaza.

-Todo es tan hermoso…

-Y que lo digas, nunca antes había visto algo como esto…

-Yo siempre venía sola en mi cumpleaños, me imaginaba que un día, aquí me harían mi fiesta de cumpleaños, soñaba con que aquí bailaría mi primer baile, y también mi último baile, toda la belleza de mi vida se resume en esta colina, y en esta vista a la ciudad, este lugar siempre ha sido bueno, pero creo que tú, serás quien lo haga especial…

-¿A qué te refier…?

Y antes de que Gerardo pudiera terminar su frase, Lauren, se acercó veloz a él, lo abrazó, y lo besó, por fin terminaba lo que había comenzado, lo que quedo pendiente en el café, una boca inexperta se unía a otra, igualmente inexperta, era el amor, en su estado más puro, él la abrazó como pudo, y estuvieron abrazados por cinco minutos aproximadamente, en esos instantes, nadie más existió, más que ellos y el otro, ahora no eran los pseudo-amigos de la secundaria, eran algo más, algo que ni ellos mismos podían definir, pero él decidió corroborar la situación y se acercó a sus labios, y a pesar de la dudosa propuesta, del tambaleo de sus brazos y de la indecisión al sujetarla, ella le correspondió, y los miedos se desvanecieron, y los temores se enterraron, ahora se miraron, y se dieron cuenta de que ya nada podían hacer, no había nada por decir, así que se sentaron en la colina a admirar la ciudad, mientras el cielo estaba cada vez más azul rey, y unos extraños rayos comenzaban a surcar el cielo, ellos permanecieron con los ojos cerrados un momento.

-¿Crees que puedes hacer especial este lugar para mí?

-Creo que sé a qué te refieres.

Y al ritmo de un vals de ¾ fantasmagóricos, cada quién con una pieza musical en su cabeza, él la tomo de la cintura con su mano derecha, mientras que con su mano izquierda tomaba su mano y la levantaba, lo suficiente para la pose típica de una pareja que está bailando en el siglo XVIII tal vez… ella se dejó llevar, recargó su cabeza en el pecho de su amado, y a pesar de que no tenía un vestido abultado, tal como le hubiera gustado que fuera ese momento, el simple hecho de que fuera él quien la sacaba a bailar, y de que llevaran el mismo ritmo, era algo especial para ella, y algo más allá de la felicidad que había sentido durante toda su vida, durante toda su aún corta vida, y entonces, comenzaron a sentir vibraciones en la tierra, y escucharon cómo se estaban desencajando edificios, escucharon gritos humanos en la lejanía, y Gerardo comprendió, que jugar sobre el fin del mundo, duele si se hace, instantes antes de que ocurriera de verdad.

-¿Todo se está acabando?

Gerardo no pudo responder, un nudo en su garganta se apoderó de él, y no pudo pronunciar más que un leve suspiro, el cual, estaba muy por lejos de ser de alivio, ella estaba dando la espalda a lo que se veía de la ciudad, al reloj, en cambio, él lo contemplaba, contemplaba la destrucción, el caos, y sentía temor.

-Ehm…

Con un movimiento ágil y rápido, ella sacó de una bolsa trasera de su pantalón, una navaja pequeña, pero lo bastante filosa como para rasgar sus carnes, sutilmente la colocó entre sus dedos, produciéndose un corte en los dedos de ella, pero, ¿qué más daba?, él se quedó ligeramente pasmado.

-Sé que tal vez -mientras una voz suya, hasta entonces desconocida (la voz del temor a la peor de las muertes) empezaba a quebrarse al hablar, y que de sus ojos comenzaban a salir gruesas lágrimas de tristeza, y su cara se arrugaba en una expresión de infinito dolor -es algo demasiado extremo lo que te estoy insinuando… lo que prácticamente te estoy pidiendo, pero estoy segura que jamás podrías entender mi dolor, mi frustración, y sobre todo mi ira… por lo menos no en cinco minutos, je -y mientras lo dejaba de mirar, y veía al horizonte con tristeza, se percató de que el reloj, increíblemente, seguía marcando las 5:59, sin embargo, el segundero empezaba a retroceder lentamente -creo que, creo que es algo demasiado difícil para mí, enfrentarme a esto, siempre he tenido sueños sobre el fin del mundo, por alguna razón, siento que yo nací con la destrucción de un mundo, y todas esas almas, arden en deseos de verme morir por otra persona, tal vez ahora estoy enloqueciendo -y con un fuerte abrazo, pero sin perder la pose de baile, volvió a moverse en el movimiento clásico del vals, mientras Gerardo sentía en sus dedos, la ya un tanto fría sangre de Lauren -pero dime, ¿no es esto enloquecedor?, ¿no es esto injusto?, ¿no es acaso un poco irónico?, yo quería un viaje contigo, un viaje en el que pudiéramos disfrutar del mundo, y ahora, ahora, nuestro primer y último viaje… y termina… no por nosotros, sino por lo que sea que decida nuestra muerte… mátame, no quiero saber si es o no el fin del mundo, pero sé que no podría soportar estar en este caos mucho tiempo, si de por sí ya estoy loca… Ugh…

La navaja se hundió limpiamente, traspasando la piel suave, cálida y tersa de Lauren, así como su ropa, su carne entraba por fin en contacto con esa navaja que siempre cargaba, por si alguien intentaba atacarla, pero en este momento, era ella quien se atacaba a sí misma, pidiéndole la culpa a Gerardo, dejándole con la traumática experiencia de hacer lo que no quieres para complacer a la persona que amas, aunque significase el matar a esa persona, eran jóvenes, inexpertos, y hasta un poco estúpidos, pero su amor era más puro que el de la persona más experimentada, probablemente, era más puro que incluso, su existencia en solitario, ese amor debía existir, y ellos lo habían hecho existir, ¿pero que ellos lo acabaran precisamente por el amor que se tenían, no lo hacía a su vez hermoso, extremista y macabro?, sea lo que sea, era lo que consideraban mejor, o por lo menos, Lauren lo creía así, y Gerardo, como todo un caballero, cumplía lo que ella le decía, con delicadeza, le importaba si dolía, ella se retorcía cada vez más entre sus brazos, y gemía, y sangraba, y el pasto se llenaba de sangre humana como nadie creyó pasaría de esa manera, el reloj seguí volviendo en el tiempo, las 5:57, la agonía de ella era inversamente proporcional al alivio que sentía Gerardo de cumplir lo que ella le decía, los temblores seguían escuchándose, sin embargo, en donde ellos estaban, se respetaba su vals, y seguían bailando, ella poco a poco bailaba cada vez menos, se ponía más pálida, y gemía más, sus brazos comenzaban a estar menos firmes, al igual que sus piernas, sus muslos temblaban de dolor contenido, su boca se aferraba a no gritar, y el objeto simplemente entraba y salía con pasmosa serenidad, Gerardo sentía cada vez más húmeda su ropa, sus brazos, esos labios estaban rojos, no de labial, de sangre, de la poca sangre que salía de las heridas que se hacía con sus dientes para no gritar, sin lugar a dudas un cuadro desgarrador, que no explica lo que implica el amor, o mejor dicho, lo que puede llegar a implicar, ¿o sí?.

-Te… quiero… gracias…

Y dramáticamente, el cuerpo se aflojó lo suficiente, como para caer de los brazos de Gerardo, mientras que en el cielo, totalmente obscuro, se dibujaba un signo extraño con las nubes que había en él, pero él no le prestó atención, él a su manera, le había dado su primer y último baile, y no era para nada reconfortante, el reloj marcaba las 5:46, en ese momento, en la tarde, a las 5:46, estaba esperando su llegado, en el momento actual, le acababa de dar la despedida definitiva, la miró, con amor, con tristeza, luego vio la navaja en sus manos enrojecidas de manera exagerada, de sangre, no era él, él no podría haber cometido tal acto, él que la había invitado a andar en automóvil, en cuanto le liberaran su credencial para manejar, él que le había contado todo lo que un conocido suyo le había dicho sobre su vida con respecto a manejar, no sobre la de él, él que había mentido, que le había comprado un pastel, ¿o ella era la que había pagado?, eso ya no importaba, ahora, sólo era él y ella, y ella, prácticamente no era ya nada, nada que valiera la pena conservar, más allá del recuerdo, y olvidar el objeto, le dio un último beso a sus labios sangrentes, rojos por primera vez, fríos y muertos, se sentó a un lado de ella, puso la cabeza de Lauren sobre sus piernas, se quitó los lentes y esperó a la muerte, sabedor de que tarde o temprano llegaría a él, a que esa colina se desgajaría en un temblor y él moriría con el cadáver de la mujer que amó y mató, cerró los ojos y se puso a acariciar los cabellos de Lauren, sin lugar a dudas, una maravilla de mujer.

Rato después Gerardo despertó, el cadáver de Lauren, definitivamente ya no estaba tibio, y su cara estaba contraída en una mueca indescifrable de dolor, o risa, claro que no podía ver claro, la muerte no había ido por él, volteó a mirar el reloj y no podía creer lo que opacamente veía, se colocó los lentes, y vio la hora 5:45, el reloj sonaba como si fueran las 6, una locura espontáneo lo cubrió con un último pensamiento articulado para el entendimiento humano “si la muerte no viene a mí, yo iré a ella”, acto seguido, tomó la navaja de la difunta Lauren, se quitó los lentes, y a su vez, se sacó los ojos, como si de un muñeco se tratase, obviamente sus gritos debieron escucharse a muchas cuadras a la redonda (si aún se les podría llamar cuadras), pero él ya no razonaba, ya no pensaba, ya era un mundo extraño, del que no habría retorno en donde él estaba, psicológicamente hablando, después de eso, comenzó a correr, sin ver por dónde, sólo a correr, no se detuvo ni un instante, no razonó nada más, sin embargo, no se necesita razonar para sentir culpa, y ese dolor inquietante en su mente, en su existencia, ese dolor que él mismo causó, y que el destino puso en su camino (inexistentes tanto destino, como camino), lo persiguió hasta su muerte, o hasta su inexistencia, eso nunca lo sabremos, pero por lo mientras, recordemos, esta breve historia de amor psicológico, mientras estamos en algún lugar completamente diferente, a donde ocurrieron los hechos, estemos, tal vez solos, al igual que todos, en ese instante.

El reloj comenzó a marcar las 5:46 tres años después de que comenzaron los extraños sucesos, y siguió su curso normal hasta que se quedó sin energía, la navaja quedó al lado de su dueña durante todo el tiempo que faltaba por existir en ese lugar, nunca mató a nadie más.

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ALGO QUE SE ESPERA Y SUCEDE, ALGO QUE NO SE ESPERA Y SUCEDE (III) PRIMER FINAL

-Así soy yo Gerardo, no siempre puedes esperar normalidad en mí, me encanta disfrutar la vida y sentirla al máximo, lo único que no me gustaría vivir sería el fin del mundo ja ja, ¿y sabes?, no creo que pase en un buen rato

-Aquí, noticias Tío Tony, una muchachita de repente deja de creer en el fin del mundo a la vuelta de la esquina, seguiremos con el reporte

                Y mientras ellos se divertían, platicando en esa banquita en donde otras personas ya habían contado mil y un historias, empezado cientos de peleas, entre otras cosas, las nubes comenzaban a empezar a tronar de una forma tranquila, truenos lejanos, rayos invisibles, una suave brisa comenzó a caer sobre sus rostros, y posteriormente, sobre sus cuerpos, era una brisa fina, que no molestaba para nada, así que se quedaron otro rato sentados, cuando empezaron a caer gotas más gruesas, por primera vez, Gerardo tomó la decisión, de invitarla algún lugar, más cómodo.

-¿No quieres ir a ese café?, se ve muy coqueto y además, ahí no nos mojaríamos.

-Claro, me parece buena idea, ahí se nos pasará el tiempo más rápido, pero creo que valdrá la pena el recuerdo.

                Se tomaron de la mano, y se encaminaron hacía el café, el cual estaba frente al parque, cuando entraron, se alegraron de ver poca gente, además de un ambiente tranquilo, en la rockola sonaban éxitos de los sesenta, el lugar era por demás, empalagoso, mucho color rosa, y olor a pasteles y a galletitas conformaban un ambiente por demás, propicio para una conversación de chicas, pero en esta ocasión no sería así, se encontraba un chico y una chica, ambos, con sentimientos dentro, tanto de uno para el otro, ocuparon una mesa, y una mesera se les acercó:

-¿Desean algo en específico o quieren que les traiga la carta?

-¿Alguna vez has comido aquí Gerardo?

-Una vez vine con mi familia, me encantó el café Groumie y el pastel Caracao

-¡Oh sí!, ¡son especialidades de la casa!

-En ese caso, que sean dos por favor

-Claro señorita, en un momento los traigo

                Y justo en ese momento, cuando Lauren sonreía, fue que Gerardo se dio cuenta, de lo atractiva que era con el cabello humedecido, con esa sonrisa en los labios, y los labios, sus labios, de un color piel normal, era claro que no estaban pintados, sin embargo, ese toque de descuido (o, tal vez, sólo un toque sin algo especial), la hacían ver, extrañamente, niña y adulta, dos momentos de la vida, en un mismo instante, era algo fugaz, era algo casi imperceptible, pero bastante reconfortante, la vida se unía en una sola dirección: su belleza.

-Y dime, ¿en qué piensas?

                Instantes después de esa prodigiosa epifanía, Gerardo volvió a la realidad, y se dio cuenta de que podía interactuar con ella, y que esos, serían, sin lugar a dudas, pasara lo que pasara ese día, unos de los mejores momentos de su vida.

-Nada, estaba recordando aquella vez que vine con mis padres, fue por mi cumpleaños…

-¿En serio?, ¿y qué tal te la pasaste?

-No tan bien como en estos pequeños instantes

-Eres una ternurita… eres un tierno -le dijo mientras le jalaba su tierno cachete, con su delicada mano, sin lugar a dudas, una unión perfecta de inocencia

-No soy tierno, soy realista, si quieres alguien que te baje de las nubes, ese soy yo

-Yo siento que es todo lo contrario

                Ese era el momento

                Ese era el momento, en el que Lauren se fue acercando poco a poco a la cara de Gerardo, estando, uno frente al otro, era lo más cómodo, Gerardo comenzó a acercarse, ella, empezó a percibir el olor del desodorante de él, era un olor a chocolate bastante antojable, mientras percibía un ligero olor a perfume de caballero, pero aún de niño en cierta medida, a su vez, olió su cabello, el aroma de quien se baña horas antes de una cita, y el olor del jabón que utilizó al bañarse, un olor dulce, pero no empalagoso, tenue, pero no imperceptible; mientras él, comenzaba a percibir el aroma femenino, el aroma tantas veces deseado, un aroma hermoso, que le recordaba los campos de fresas, los campos de rosas, un sinfín de imágenes coloridas agolparon su mente, el olor del cabello de ella era similar al olor que expedía de su cuerpo, probablemente, era un jabón y un Shampoo de la misma marca, pero eso era lo de menos, percibió un coqueto olor a anti-transpirante, y además, un olor dulce, de flores, de fresas, de todo aquello que quisieras, procedía de sus hombros, de su cuello, de su pecho escaba el aroma que incita al amor, a la pasión, pero estar demasiado cerca, es estar demasiado lejos, unas miradas intensas, miradas en las que no se podía decir nada, porque no había nada que decirse, miradas que se juntaban para desvanecerse al cerrar los ojos y sentir los labios, ese nervioso jugueteo que procede del primer beso, y aún más, de dos primeros besos, la pasión infantil del amor, esos recuerdos que siempre volverían, tanto para el uno, como para el otro, sin embargo, pensar demasiado, también es malo.

-Aquí están los cafés Groumie y los pasteles Caracao, ¿necesitan algo más?

-No señorita muchas gracias

-De nada joven

-¡Qué bonitos se ven!, ¡vamos a comer! -lo dijo Lauren, mientras sentía la incomodidad del momento sobre ella, mientras sentía la frustración máxima, y mientras se preguntaba, qué estaría pensando Gerardo, que de modo recíproco, se hacía la misma pregunta pero con respecto a ella

-Vaya que siguen igual de sabrosos que la otra vez que vine, una delicia, como tu aroma

                Siendo ese el primer comentario que sonrojara a Lauren, y que fuera tan potente, como para desviarle la mirada, lo bastante como para que la mesera que los había atendido, comenzara a imaginarse una historia de amor, y pensara en que llegando a su casa, la escribiría, pero como todos, difícilmente se escribe una historia surgida en un restaurante, o por lo menos, en ese momento.

-Bueno, no te mentiré, tu no hueles mal

-¿Te sentiste Scooby-Doo?

-Ja ja ja ja, ¡tontito! -y ese comentario fue el que salvó la situación tan comprometedora, y el tiempo afuera pasaba, al igual que los espectros de la gente innecesaria que huía con desesperación de la lluvia, el cielo dejaba de ser gris, comenzaba a ser azul, el sol había muerto, en el ojo del sol, donde todo surgió, aún había luz suficiente para otra noche con la luna.

-¿A dónde vamos a ir cuando acabemos esto?

-Lo más probable es que ya sea tarde y tenga que volver a casa, yo no quisiera, pero es necesario

-Yo tampoco quisiera -dijo Lauren mientras bajaba un poco la vista

-Oh pero, lo bueno es que nos vemos el lunes

-El lunes no iré a clases, tengo cita con el doctor para que me revise mis dientes, últimamente me han dolido…

-¡Y estás comiendo cosas dulces!, ¿por qué no me dijiste?, hubiéramos pedido algo más sano…

-Amiguito, la vida se debe disfrutar, si voy a ir al doctor, ¿qué más da comer algo dulce?, y qué mejor, ¡a lo mejor mi último pastelito en mucho tiempo y con mi mejor amigo!, eso es motivo suficiente para no sentirme culpable, además, está muy delicioso, y no me ha dolido nada

-Wow, eres perfecta… -obviamente fue un susurro, imperceptible para Lauren, pero aún así, ella se sentía en cierta medida mal, le dolían los dientes, le dolían de sobremanera, su madre le había prohibido comer cosas dulces, de hecho, llevaba verdura picada y pelada en un traste, probablemente iría a dejar a Gerardo a su casa, y durante la vuelta a su casa se acabaría esa verdura, a fin de cuentas, ambos se habían mentido y causado felicidad, ¿tan mala es la mentira?, ¿es justo que no exista para dar felicidad por no ser tangible?, después habría tiempo para la meditación…

                La comida siguió su curso tranquilo, platicaron otro rato, pagaron la cuenta (como buenos amigos), y salieron a la calle, el cielo era un azul rey bastante fuerte, era contrastante con las pocas nubes grises que quedaban en el cielo, el cielo se había despejado, y ahora, se mostraba, oscuro, como el mar, y la luna, en la quietud de la noche, estaba en cuarto menguante, bien podría parecer la aleta de un tiburón y su obvio reflejo.

-¿A dónde vamos ahora?

-Ven, te llevaré a un lugar, que tú, harás mágico…

                Lauren tomó de la mano a Gerardo y metiéndose al parque, subieron a una colina, lo suficientemente alta, como para ver una buena parte de la ciudad, y además el reloj de la plaza.

-Todo es tan hermoso…

-Y que lo digas, nunca antes había visto algo como esto…

-Yo siempre venía sola en mi cumpleaños, me imaginaba que un día, aquí me harían mi fiesta de cumpleaños, soñaba con que aquí bailaría mi primer baile, y también mi último baile, toda la belleza de mi vida se resume en esta colina, y en esta vista a la ciudad, este lugar siempre ha sido bueno, pero creo que tú, serás quien lo haga especial…

-¿A qué te refier…?

                Y antes de que Gerardo pudiera terminar su frase, Lauren, se acercó veloz a él, lo abrazó, y lo besó, por fin terminaba lo que había comenzado, lo que quedo pendiente en el café, una boca inexperta se unía a otra, igualmente inexperta, era el amor, en su estado más puro, él la abrazó como pudo, y estuvieron abrazados por cinco minutos aproximadamente, en esos instantes, nadie más existió, más que ellos y el otro, ahora no eran los pseudo-amigos de la secundaria, eran algo más, algo que ni ellos mismos podían definir, pero él decidió corroborar la situación y se acercó a sus labios, y a pesar de la dudosa propuesta, del tambaleo de sus brazos y de la indecisión al sujetarla, ella le correspondió, y los miedos se desvanecieron, y los temores se enterraron, ahora se miraron, y se dieron cuenta de que ya nada podían hacer, no había nada por decir, así que se sentaron en la colina a admirar la ciudad, mientras el cielo estaba cada vez más azul rey, y unos extraños rayos comenzaban a surcar el cielo, ellos permanecieron con los ojos cerrados un momento, sin embargo, un fuerte trueno los despertó, y justo a tiempo para ver como un rayo caía velozmente sobre un edificio de la ciudad, y lo convertía añicos.

-¡¿PERO QUÉ ES ESO?!

-¡No lo sé!, pero no te alarmes, debe ser sólo una ilusión óptica…

Acto seguido, otro rayo cayó sobre otro edificio con el mismo resultado, sólo que ahora con la luz suficiente para ver un bulto caer de un piso superior, los truenos no se hicieron esperar, y eran truenos abrumadores, desgarradores, ella se cubrió en él, tenía malos presentimientos, él no atinaba a qué hacer, si quitarse de la colina, o ahí permanecer, hasta que finalmente:

-Debemos irnos de aqu…

                Un rayo surcó el cielo y se quedo estático, un sonido como zumbido comenzó a escucharse, era constante, pero bastante abrumador, más rayos caían a la ciudad, pero ninguno daba al reloj, el cual marcaba, las 5:59.

-¿Cómo es posible que el reloj de las 5:59?

-¡AAAAHHHHHH!, ¡NO LO SÉ, Y NO QUIERO SABERLO!, SÓLO QUIERO QUE ESTO TERMINE, Y QUE ME SAQUES DE AQUÍ

-Pero…

                Pero era muy tarde, la verdad era que estaban afuera, no adentro, y que estaban en riesgo de morir, además, además, estaban en la ignorancia, no comprendían, no entendían, más rayos surcaron el cielo, e igualmente permanecieron estáticos, y ahí se quedaron y el sonido fue ensordecedor.

-¿Esto es el fin?

                La garganta de Gerardo se cerró, e imagino a Lauren, pequeña, echa un ovillo en su cama, con un chocolate y un peluche, él no era un peluche, y o tenía chocolate, y ahora… ¿ahora si era el fin del mundo?

-Y-yo…

                Y entonces, lo más espeluznante comenzó a ocurrir, el cielo, literalmente se abrió, como si a la tierra le hubieran dado un hachazo, de repente, el espacio exterior se contempló distinto, no sólo estrellas y fondo, se veían partículas distintas  a las estrellas, objetos flotando, y un cielo ya no azul rey, sino negro completamente, exceptuando las pequeñas luces emitidas por los objetos espaciales, y entonces, todo comenzó a avanzar hacia atrás, todos los objetos no vivos, los árboles se mantuvieron, las carreteras comenzaron a desenterrarse, y a volver a verse tierra bajo a ellas, pero era una tierra plana, una tierra muerta, el reloj empezó a marcar las 5:58, 5:57, y así empezó a darse vueltas y a verse cada vez más joven, pero todo esto causaba la muerte de las personas que estaban en la ciudad, el parque igual sufrió, los juegos desaparecieron en un santiamén, el café ya no estaba, el palacio de gobierno estaba a mitad de desconstrucción, con obvia sangre entre sus rocas, sangre de gente presente, en el pasado.

-¿Esto es el fin del mundo?

-Emm…

-¡No me mientas!

-No sabría decirte -el hombre afortunado, mentiroso, desaparecía, para dejar a un muchacho que no entendía la vida, y que nunca la entendería, por lo menos no en este plano existencial…

-¿Este es el fin?

-Supongo -después de un suspiro… -supongo que sí

La facción hermosa de Lauren se transformó en una máscara de horror, sus ojos se desorbitaron, su piel adquirió un matiz claro, pálido, sus manos se hicieron garras, sus ojos se pusieron rojos y lagrimosos, y finalmente, se dejó caer al pasto, entre sollozos, sólo alcanzó a balbucear…

-¿Me quieres?

-Claro que te quiero, eres, eres mi…

-Mátame

                Gerardo no creía lo que escuchaba… pero era bastante entendible, si el tiempo volvía, todo desaparecería, si era el fin, todos morirían, así como habían nacido en un principio…

-Pero qué co…?

                Pero Lauren ya no estaba con ánimos, ni siquiera para mirarle por última vez, con su sonrisa clásica de amor, estaba derribada, estaba cumpliéndose su pesadilla frecuente, en el lugar en el que tuvo todos sus deseos hermosos, todo se había acabado.

-Mátame, por el cariño que me tengas, te lo suplico…

                Obviamente era una decisión demasiado rápida, ¿pero qué no lo era también la destrucción de la vida?, ¿no era así de rápida la invasión de rayos, y el desquebrajamiento de la tierra?

-No puedo hacer eso… porque yo… te estimo mucho… y casi te amo…

-Je -sonrió por última vez Lauren -sólo mátame, puedes no entenderme, pero mi vida, mi vida ha sido complicada, no te pienso contar todo por lo que pasé, pero si te pido que me mates, hazlo por favor…

                ¿Recuerdan esos zapatos con punta dura?, bueno, se repitieron los besos de esa punta con la frente de Lauren, hasta que un tronido hueco y lúgubre, le dio la mala noticia a Gerardo, la buena y mala, cumplió el capricho de su amada… con la pérdida de su amada, y sin un último beso de despedida…

-¿Qué… he… hecho…?

                De forma un tanto retorcida, tomó el cadáver de su amada, mientras el mundo se destruía, él le dio el último baile, tal vez nadie le había dado su primer baile, ¿o aquel era su primer y último baile?, la verdad nunca la sabremos, y siguió bailando, por lo menos para él, su primer y último baile, y dejó que el mundo siguiera destruyéndose a sí mismo, cual vil humano.

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ALGO QUE SE ESPERA Y SUCEDE, ALGO QUE NO SE ESPERA Y SUCEDE (II)

-¡Hola!
-¡Hola!, veo que llegas temprano, ¿se debe a algo en particular?
-¿Quién te dijo que llegué temprano?
-Es bastante obvio, si te dio tiempo de subir al otro piso de la plaza, y de bajarlo, y todavía no son las 6.
-¿En serio? -y entonces el gallardo caballero vio que tétricamente seguían siendo las 5:59 en el reloj, sin lugar a dudas se había estropeado, además de que por culpa de esa pequeña distracción había perdido el factor sorpresa, ella había llegado un minuto antes, o segundos antes, él no había podido verla llegar, meditando en su mente, y la otra chica había desaparecido tan misteriosamente como había llegado por su espalda -bueno, creo que después de todo, es agradable estar contigo, y no quiero perder ni un minuto que podría disfrutar contigo.
-Owww, que tierno, -aunque repitas mucho contigo, pensó ella -¿o sea que te tienes que ir temprano a tu casa?
-No tan temprano… a las 7 y media, tengo que acompañar a mamá al doctor, y papá no está en casa, y sólo yo puedo manejar la camioneta…
-¡Wow! ¿En serio sabes manejar?
-¡Claro!, aprendí a los 12 años, pero aún no puedo manejar porque soy menor de edad, sin embargo, mi papá me ha dicho que tiene un amigo que me puede dar una licencia provisional, para evitar problemas de no tener credencial.
-¡Oh vaya!, ¡qué interesante!, cualquiera que te ve, pensaría que sólo puedes jugar bien el ajedrez, pero nunca creí que también manejar, ¿un día de estos me darás una vuelta en tu auto?, claro cuando tengas y si no es mucho abuso…
-¡Oh claro que no!, ¡pero por supuesto!, me encantará ver la cara de envidia de los demás conductores al ver que tengo una copiloto tan guapa…
-¡Ja ja ja ja!, vaya que sí, modestia aparte, ¡Ja ja ja ja!, bueno esto empieza bien, ven, vamos a pasear un rato por los puestos de ropa, siempre he querido que un verdadero hombre cargue mi ropa, ja ja ja ja, es broma, pero ven, salgamos de esta plaza, debo comprar un regalo y creo que tú me ayudarás…
-Está bien, vamos -y comenzaba bien aquella extraña cita con el reloj todavía marcando las 5:59, y el hecho de que ella le dijera tantas cosas, sin lugar a dudas lo hacía sentir bien, casi agradecía que el reloj no marcaba otra hora que las 5:59, así podría decir que se confió del reloj, y sus papás le creerían, así como ella, cuando él le contó sobre su pericia para manejar y la enfermedad de su madre, sin contar con la credencial para manejar precipitada y sobre todo, con el amigo de su papá, el padre de Gerardo, era la clase de hombre que no le importa tener las facilidades para hacer algo, si quiere hacer algo, lo hace legal, cueste lo que cueste, pero eso último se podría solucionar, todas esas mentiras se podrían solucionar tiempo después con otra mentira, pero no era momento para pensar en ello, esa cita (ahora si cita), comenzaba bastante bien, y cuando estaban a una cuadra de la plaza sonó el reloj con su clásico sonido que anunciaba que eran las 6 de la tarde… un poco de tiempo era un poco de tiempo…
Lauren y Gerardo no eran los grandes amigos, comenzaron a hablarse por un proyecto escolar, tenían que explicar los aparatos reproductivos de los seres humanos, ambos se esforzaron en su exposición por despertar la menor lujuria en sus compañeros, sin embargo, el cuarto de clase donde se dio esa exposición inicio con una cantidad baja de hormonas en el aire, y terminó con más de una parejita mirándose coquetamente, era algo extraño para Gerardo, y algo embarazoso para Lauren, por fortuna, con esa exposición pudo conocer a Gerardo, y al ver que él no se mofaba como probablemente otro lo hubiera hecho, fue lo que hizo que comenzara a hablarle cada vez más, sin saber, que se cumplía uno de los sueños de Gerardo, que era que alguna chica mostrara interés en él, y qué mejor, una muchachita bastante bonita.
La cita comenzó en el instante en que estaban hablando sobre la vida en el receso…
-Y dime, cuál es tu color favorito
-El calamargo -y en ese instante ambos comenzaban a reír, ese era un color “inventado” por Lauren, era una forma de coqueteo que ambos sabían funcionaba, pero que ambos ninguno admitía
-Vaya gustos los suyos mi estimada
-Claro, yo siempre estoy en busca de la originalidad
-Ja ja ja ja, y que lo digas
-¿Y el tuyo?
-Mi color favorito es más normal, es el ámbar
-¿En serio?
-Así es, creo que no es tan normal como el azul, o el verde, pero igual es más conocido
-Definitivamente, que eres un chico muy especial -y al acto, él se sonrojó y ella también, pero no dejó de verlo, mientras recargaba sus codos sobre sus piernas, en la típica mirada de una niña norteamericana preguntándose sobre la vida americana, con su sometimiento mundial americano
-Bueno… tú no te quedas atrás…
-Je je -respondió ella con cierta amargura, sin embargo, en un instante su rostro se alegró nuevamente y le lanzó la pregunta -¿no te gustaría pasear conmigo el sábado?
-Mmm, ¿pasear?
-¡Claro!, ¡Todos lo hacen!, un chico, una chica, caminan, platican, bromean, y quien sabe, tal vez hasta se abracen si hace mucho frío, ja ja
-Suena interesante…
-¡Anda anímate!, sólo tú y yo, sin más conocidos, para que no te sientas cohibido con algún amigo mío, o con la obligación de hablarle a algún amigo tuyo e ignorarme parcialmente
-Mmmm, pediré permiso, no te prometo nada pero me gustaría…
-¡Estupendo! -y justo antes de que sus brazos levantados con la expresión lo tomaran entre sí, sonó el timbre, así que ella tuvo que fingir que se estiraba para no incomodarlo -yo sé el futuro, por eso me estiro, para entrar a clase en paz
-Ja ja ja, que simpática, entremos antes de que nos castiguen…
Y ahora, helos ahí, caminando juntos, con el tiempo sobre la cabeza de Gerardo, y la alegría sobre la cabeza de Lauren, le había dicho guapa… una tía guapa si recordaba el español de España de su serie favorita, esa serie romántica, que siempre que la veía, una persona le llegaba a la mente, y esa persona era… acaso podría ser…
-Gerardo, ¡mira!, ¡perritos!, ¿no me quieres comprar uno?
-Esto… prefiero regalarte uno de la calle, no soy tacaño ni nada, pero creo que a ellos les falta más atención que a estos…
-Creo que tienes razón… -dijo Lauren con cierta melancolía, en ocasiones, cuando le hacía esos comentarios no esperaba una respuesta seria, quería una broma, un juego, unas risas… pero bueno, no siempre sería así -sigamos nuestro camino, creo que buscaré algún perrito callejero y aplicaré lo que me dijiste -dijo mientras le sonreía abiertamente a Gerardo -que bueno que seas tan considerado -y nuevamente nuestro amigo no supo responder al halago de la muchacha
-Genial -esa palabra que puede significar bien y mal…
Cuando Lauren y Gerardo pasaron frente a una tienda de dulces, Gerardo pasó a comprarse unos chocolates y le convidó a Lauren, decidieron sentarse en una banquita del parque al que habían llegado.
-Vaya que se ve peligroso el cielo, ¿no es así?
-¡Y que lo digas!, la última vez que lo vi tan tétrico fue cuando tenía cinco años, por aquel entonces vivía en una granja con mis tías en Melbourne, como usaba vestido, el viento me helaba las piernas, recuerdo que entré corriendo a casa creyendo que se acababa el mundo y en lugar de correr por mamá o papá, corrí por una taza de chocolate, y mi peluche Gorguito, y me encerré en las cobijas, si el mundo se iba a acabar, no quería verlo, ja ja
-Ja ja ja ja, ¡Que ocurrencias contigo Lauren!

ALGO QUE SE ESPERA, Y SUCEDE, ALGO QUE NO SE ESPERA Y SUCEDE (I)

La tarde estaba en un color casi sepia, el sol se encontraba en un momento en el que se sabe, ya prácticamente está muerto, él se encontraba esperando, estaba ansioso, sus manos estaban sudando, y gruesas perlas de sudor se asomaban poco a poco en su frente, y así como aparecían, desaparecían, con tan sólo un movimiento que él hiciera, su brazo raspaba su frente llena de arrugas, las cuáles aún no tenían la fuerza y vida necesaria como para notarse a simple vista, debería de haber una expresión de sorpresa, enojo, o similar para que se notaran, era joven, tenía, 15 infames años, unos muy buenos años, nada que no tuviera otra persona, una vida relativamente holgada, y con los problemas que contrae la adolescencia, en donde todo duele, si no se tiene una mente firme y dura, como la punta de sus zapatos-tenis, que probablemente más pasarían por tenis por su capacidad ergonómica, aunque por la forma se podría considerar como zapato, sin lugar a dudas una maravilla ese par de objetos.

Él se encontraba frente a un enorme reloj que marcaba las 5:45, era temprano, y él lo sabía, él creería que si ella llegaba antes, era porque había mucho interés de parte de ella, no estaba en el lugar donde se habían citado, de hecho, estaba en un punto ciego para cuando ella llegara, y llegara por donde llegara, él no confiaba en la elegancia de llegar 5 minutos después de lo acordado, además, quería ver si ella llegaba, siquiera 10 minutos antes, si eso sucedía, significaba que había interés, o alguna otra causa, pero de cualquier forma, él ya estaría a punto de llegar, por lo que ella no esperaría mucho, y además, si llegaba temprano, ella se daría cuenta de que él igual llegaba temprano, habría magia, y esa noche, ocurriría el suceso que le cambiaría la vida a nuestro protagonista, tan joven e inexperto, su nombre era Gerardo, y el de ella Lauren, compañeros de la secundaria, era la primera cita, de hecho, aún no se podría considerar como una cita, no por parte de él, de hecho, ella fue quien lo invito, pero antes de precipitarnos tanto al principio como al final de esta historia, quedémonos un momento en el presente.

Les recuerdo que nuestro amigo se encontraba frente a un enorme reloj, desde ahí podía ver llegar a Lauren, tanto si bajaba de su autobús, como si llegaba a pie, él conocía su ruta de viaje, y el lugar donde quedaron de verse, era una explanada en la que la gente pasaba de un lado para otro, por lo que era fácil ubicar a alguien que estuviera esperando, además, de que él tenía mucho interés en ella como para no estar atento a su llegada, el reloj estaba al centro de la explanada, y él estaba en un piso superior, desde donde tenía un muy completo panorama de las cosas, podía observar los transportes colectivos llevando o dejando gente, podía ver a la gente que se acercaba a pie, desde una cuadra antes que llegaran a la plaza, él tenía una vista prodigiosamente impresionante, de alguna manera extraña, los lentes que le habían comprado sus  papás habían resultado muy efectivos, y ahora poseía una vista de 30/30 (poniendo la común de 20/20 en un ser humano).

La tarde cada vez moría más, y a pesar de que el sol estaba prácticamente muerto, se esforzaba por permanecer con vida, y las nubes en el cielo se comenzaron a juntar, como una especie de complot, pero no un complot absoluto, el sol moría en la tarde, pero las nubes, tan celosas del mismo, se sentían las únicas que podían observar la sangre de su dios el sol, así que taparon los rayos desgarradores y desesperanzadores, color rojo, que el sol emanaba de su muerte, ahora un cielo gris con una luz todavía aceptable inundaba la plaza, y eran las 5:49, en tan sólo 4 minutos habían pasado tantas personas, tantas cosas en el cielo, y él pensaba “tantas personas, tantas historias, tantas vidas”, pero no era poeta callejero como para externarlo, se alcanzó a limpiar por última vez la frente, y se arregló el fleco de su cabello, solamente para ver como el reloj cambiaba a las 5:50, y de repente su vista perfecta se obscurecía, y torpemente comenzaba a sentir un cuerpo pegarse al suyo, una respiración un tanto agitada comenzar a normalizarse, unas manos suaves y blancas (en el breve instante antes de la ceguera), y entonces tarde comprendió, que para detective definitivamente no servía, pero que tenía razón, esa chica era especial, era…

-¡Oh disculpa me equivoqué de persona!, lo siento…

-No te preocupes -dijo Gerardo mientras se quitaba los lentes y vacilaba en limpiarlos, definitivamente sin ellos, era un ciego total, siempre era importante tener lentes de reserva, esos podían sufrir un accidente… pero sus padres nunca lo habían entendido…-sólo ten cuidado cuando lo haces -dijo colocándose nuevamente los lentes y viendo perfectamente a una muchachita de probablemente unos 17 años de edad, pero un tanto pequeña para su edad, con unos cabellos rizados, y una tez morena que le recordó a las mujeres caribeñas que vio en un viaje con su familia a las playas del golfo de México -puede que ciegues a alguien que se ponga molesto y te haga la maldad de golpearte o insultarte…

-Lo… lo… lo siento, en serio… -dijo mientras se inclinaba frente a él, mostrando una espalda curveada un tanto en exceso, y dejando ver su cabello caer como una cascada entrecruzada entre varias rocas, las cuales, impedían el flujo de sus cabellos de un modo rectilíneo, y en cambio, lo hacían quebrado, inmediatamente, él comprendió que esa muchachita no tenía una cultura occidental muy arraigada, y cuando vio que pendía igualmente una cadena con jeroglíficos japoneses, comprendió, que lo mejor era dejar de dar consejos, lo más probable es que después esa muchacha viera otra vez un programa japonés, se volvería a arraigar esas costumbres, estrambóticas para algunos, para él, comunes, no es que viviera con ellas, pero algunas personas las hacían parecer tan especiales, que prefería no darles una importancia mayor que la que tendría un simple “hola”, en esa plaza, en la cual, el reloj ya marcaba las 5:59, sin lugar a dudas, el tiempo era tan extraño, si quería, iba veloz, si no lo deseaba así, simplemente se iba con la mayor calma del mundo, y él tenía miedo, tanto de una cosa como de la otra, si se lo pasaba bien con ella, ¿sería capaz de faltar el respeto a sus padres?, ¿sería capaz de llegar a las 8 o 9 cuando le habían dado permiso hasta las 7:30?, y si se lo pasaba con silencios incómodos, ¿sería capaz de llegar antes a su casa, y hacer que sus padres dudasen de lo que él quería?, ¿sería capaz de dejar pasar una oportunidad así?, ¿de decirle una mentira pésima (aunque probablemente creíble) para no decirle que tenían silencios muy incómodos y que se sentía mejor en su casa, solo?, sin lugar a dudas cosas que debería pensar en otro momento, por ese instante, y siendo las 5:59 ella ya se encontraba frente al reloj, y la otra chica en cambio ya no estaba, sin lugar a dudas, en un minuto se pueden pensar muchas cosas que después carecen tanto de sentido…

LA NOCHE DE TLATELOLCO -UN PEQUEÑO RESUMEN-

Este fue un trabajo que realicé en la preparatoria (si quieren una referencia, en la #30 del Estado de México), para la materia de… la verdad ya no lo recuerdo xD, era un trabajo sobre el libro mencionado en el título, consistía en una opinión personal y unos cuantos comentarios, comentados 😮 al final no fue lo que la maestra pidió y me sacó un mísero 6 xD pero creo que es algo interesante que tarde o temprano alguien más que yo y la maestra debería leer, si eres esa personita especial,
¡muchas gracias! 😀

¿DE QUÉ TRATA EL LIBRO?

El libro se divide en dos partes, pero básicamente trata de un solo tema, el sentir de la gente que estuvo involucrada en el movimiento de 1968, tanto en las manifestaciones, como en la masacre, se encuentran comentarios de gente “externa” al movimiento, a favor o en contra de este, así como de la gente que estaba involucrada en él (en este aspecto me refiero a quienes estaban involucradas directamente), anécdotas de torturas, todas injustificadas, testimonios de abusos de poder, y probablemente, lo que más se encontrará es la frustración que tiene la gente una vez es encarcelada sin tener algo que pagar, o sin pertenecer al movimiento, tanto antes como después de la masacre.

El libro solo recoge testimonios de la gente, coros que se cantaban en las manifestaciones, fragmentos de grabaciones (obviamente transcritas), algunas cuantas leyendas de carteles durante las manifestaciones, o de volantes que se daban en las mismas, entre algunas otras variantes.

Una particularidad interesante que se podrá encontrar en el libro, es que a veces profundiza en algunas cuantas historias, y estas se entrelazan con otras, eso es algo muy importante dentro de la trama del libro, que si bien no hace una cronología (más que al final con las fechas de las marchas) con los comentarios, el hecho de que estos se entrelacen hace que se de un mayor grado de validez, haciendo de este libro, una excelente fuente de consulta sobre el drama, la tristeza, la esperanza y la alegría entre otros sentimientos que estaban “a flor de piel” en esa generación de jóvenes, que trataban de destruir a un tirano, pero por desgracia, sin medir bien las consecuencias que esto provocaría, por el resto de su vida, o en lo poco que les quedara de ella.

México antes del Movimiento Estudiantil y otro después de 1968.
Tlatelolco es la escisión entre los dos Méxicos.
• Luís González de Alba, delegado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM ante el CNH, preso en Lecumberri.

Definitivamente influyó el movimiento de 1968 en la historia y en la mente de los mexicanos, probablemente muchas personas solo crean que el hecho destacable, es la lamentable matanza de Tlatelolco, sin embargo, en realidad fueron muchas cosas las que sucedieron en México, nunca antes se habían dado manifestaciones tan grandes, la forma en que los estudiantes convencieron a las personas, incluso a gente rica que probablemente no tenía real necesidad de pelear por los seis puntos, la organización y todo eso, fue impresionante, y demostró que el problema de los mexicanos, no es que no tengan el poder, sino que no tienen el valor, el movimiento de 1968 fue la separación de una sociedad mexicana hasta cierto punto dormida, a una de constantes cambios, en la mayoría, de libertad mental.

Yo no me atrevería a juzgar a un muchacho a quien han torturado.
• Robería Avendaño, Tita, delegada de la Facultad
de Leyes ante el CNH

Muchos de los jóvenes torturados eran obligados a firmar documentos culposos entre otras cosas, en caso de que no quisieran hacerlo por las buenas, o bien, para sacarles información simplemente los torturaban, muchos de ellos efectivamente daban nombres y datos de sus compañeros, sin embargo, a pesar de que fueran vistos como traidores, primero deberían ser vistos como seres humanos, a muchos los amenazaban con hacerles daño, incluso no a ellos, sino a sus familias, en ese caso, la familia es prioridad a un movimiento, y no se puede juzgar a alguien por sus prioridades, distintas a las de otros.

Las cárceles se llenaban de nuevos presos cuando una de nuestras
principales demandas era la libertad de los presos políticos.
• Eduardo Valle Espinoza, Búho, del CNH

Unas de las injusticias más repetidas fue el encarcelamiento masivo que se dio durante el periodo de manifestaciones, muchas personas que tenían que ver inocentemente con el movimiento, que estaban hasta el cuello, o bien simples personas que parecían estar en el movimiento, fueron encarceladas sin haber cometido algún delito, estas eran torturadas, incomunicadas, extorsionadas inclusive etc. Uno de los puntos que exigían los estudiantes era precisamente que se liberara a presos políticos, muchos maestros y estudiantes fueron encarcelados en esa calidad, entraron más de los que salieron, si es que acaso salieron.

Ahora que Julio y yo estábamos juntos pude levantar la cabeza y mirar alrededor. Mi primera impresión fue la de las personas que estaban tiradas en la Plaza; los vivos y los muertos se entremezclaban. Mi segunda impresión fue que mi hermano estaba acribillado a balazos.
• Diana Salmerón de Contreras

Se dice que el piso estaba cubierto de cadáveres, prendas, pertenencias de varias personas que pudieran estar vivas o muertas, por lo que se puede leer había al parecer aún varias personas que intentaban huir de los balazos, es por eso que dice que se entremezclaban los vivos y los muertos, y es que debió de haber sido un cuadro desgarrador, el ver a toda esa gente, muerta, y aún más para ella, puesto que su hermano podría unirse a ese cuadro (que finalmente lo hizo).

Cuando me di cuenta de que el helicóptero bajaba peligrosamente sobre la Plaza de las Tres Culturas y ametrallaba a la gente —se veían rayas grises en el cielo— me quedé tan asombrada que dije: “No, esto no es verdad, es una película, esto sólo Io he visto en el cine. ¡No son balas de verdad!” Seguí caminando, como ida, como loca hasta que la gente me detuvo.
• Elvira B. de Concheiro, madre de familia

Y finalmente aquí se puede apreciar como en el instante en que comenzaron las cosas, con seguridad muchas personas se quedaron estupefactas de lo que estaba ocurriendo, pues fue tan repentino, y tan sorprendente, tal vez fue la primera vez que una persona vio morir a otra persona, es por eso que muchas personas probablemente entraron en shock, tal vez no supieron que hacer y algunas murieron, otras fueron heridas, o causaron histeria colectiva, pero eso ya sería divagar, el punto es que el evento de la masacre causó un shock imprevisto.

OPINIÓN PERSONAL

Yo pienso que el libro es interesante, en lo particular, me gusta leer lo que esas personas estaban pensando por aquel entonces, cuales eran sus ideales, sus enojos, incluso se puede leer un poco de la vida de algunos cuantos, me emocionó como iban poco a poco progresando, como hacían estrategias para ganar gente, el hecho de saber de antemano que obviamente no ganarían del todo su causa obviamente me impedía el poder sentirme plenamente feliz, pero lo era momentáneamente al leer el apoyo que recibían, o lo que hacían, el hecho de que varias personas prefirieran no tener nada que ver con el movimiento.

Muchas de las cosas, las torturas, las injusticias, e imaginarme como es que estaba el ambiente esos días me causaron mucha frustración, sin embargo, me pude dar una idea más clara de cómo estuvo el asunto del movimiento estudiantil, y saber que no fue tan solo la matanza y ya, sino que fue todo un proceso, personalmente, el libro me parece algo monótono, interesante pero monótono, un libro importante para dar fe de lo que realmente ocurrió y para tal vez, animar a una nueva generación a luchar por sus ideales, tal vez hasta la muerte, o bien, una especie de advertencia, de que si se quiere un cambio tan importante se debe de estar preparado para lo que venga, pero eso si, no debe haber divisiones en la gente, menos divisiones internas.

Hice algunas correcciones al texto y están en negrita 😉 -no hice todas porque no tengo tiempo para leerlo ahorita xD {pretextos}-